martes, 31 de marzo de 2009

TODOS VUELVEN

El negocio ambulatorio en Lima es un acto y característica que se observa a diario. Desde el joven lustrabotas hasta la juguería ambulante tienen una alternativa de empleo llena de ganancias en los transeúntes, a pesar de que tomar la calle como centro laboral es una falta.

Hace unas décadas atrás algunos comerciantes tomaron las calles de Lima gracias a la concesión de los regímenes municipales de ese tiempo. Los ambulantes fueron apoderándose más de la vía pública hasta formar grandes mercados informales. Así comenzó la historia de los mercados Caquetá (San Martín de Porres), Ceres (Ate-vitarte), Huamanga (La Victoria), Amazonas (Cercado) entre algunos. Mercados que por un tiempo volvieron a Lima caótica e indisciplinada.

El mercado Caquetá es uno de esos focos de impunidad que ha sobrevivido varías décadas. Tiene cerca de 50 años de existencia y siempre se caracterizó por la contaminación, delincuencia. Informalidad, caos del transporte y varias ordenanzas de desalojo convertidas en fracaso, como las de 1999, 2003 y 2004.

El espacio ocupado por los ambulantes ha frustrado grandes proyectos como la ampliación y recuperación vial de la carretera Panamericana Norte, medida que quiso realizar la Municipalidad de San Martín de Porres. El riesgo que ocasionan los comerciantes dentro del mercado es alarmante. El operativo “martes 13” realizado el martes 31 de marzo incautó material altamente inflamable dentro de los locales comerciales, convirtiendo la zona en una bomba de tiempo.

El reglamento de Acontecimiento Territorial, Desarrollo Urbano y Medio Ambiente señala que las calles, parques, plazas, paseos, áreas de conservación y protección, playas, rios y lagos, así como otras áreas de uso público tienen el carácter de intangible; sin embargo los ambulantes de caquetá la desconoces o simplemente no la cumple.

La Municipalidad de la zona reconoce que esta zona debe ser recuperada, sim embargo el problema radica en el método para desalojarlos. Los antecedentes del mercado muestran que los ambulantes después del desalojo siempre regresan y, además, que nunca se resolvió los problemas generales del mercado de Caquetá.

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